La fibrilación auricular es el tipo más común de arritmia causada por un problema en el sistema eléctrico del corazón.
A menudo las personas con fibrilación auricular no se dan cuenta de los síntomas. Pero las personas pueden sentir:
La fibrilación auricular puede conducir a un riesgo mayor de infarto cerebral. En muchos pacientes, también puede manifestarse como dolor en el pecho, si la frecuencia es muy rápida puede provocar un ataque al corazón o una crisis de falla cardíaco.
El médico diagnostica la fibrilación auricular estudiando la historia familiar y médica, un chequeo físico, un examen llamado electrocardiograma que analiza las ondas eléctricas del corazón y el holter.
El holter es una herramienta que se usa comúnmente para evaluar diferentes tipos de arritmias y tiene aplicaciones en el diagnóstico, el pronóstico y la respuesta al tratamiento.
El médico diagnostica la fibrilación auricular estudiando la historia familiar y médica, un chequeo físico, un examen llamado electrocardiograma que analiza las ondas eléctricas del corazón y el holter.
El holter es una herramienta que se usa comúnmente para evaluar diferentes tipos de arritmias y tiene aplicaciones en el diagnóstico, el pronóstico y la respuesta al tratamiento.
La arritmia incrementa en cinco veces el riesgo de sufrir un evento cerebro vascular isquémico cardioembólico y causa el 15% de todos los accidentes cerebro vasculares isquémicos.
Su manejo se enfoca en la prevención de los fenómenos tromboembólicos y el control de la frecuencia y ritmo cardíaco. El tratamiento anticoagulante ha demostrado ser la principal herramienta en la prevención de eventos cardioembólicos.
Las complicaciones hemorrágicas por el tratamiento son esperables y aumentan con la edad, el beneficio de usar anticoagulación sobrepasa por mucho al riesgo de sangrado. Precisamente debido a la heterogeneidad clínica de esta arritmia y a la dificultad de establecer un tratamiento adecuado para cada caso en particular.
El tratamiento de los pacientes con fibrilación auricular tiene tres objetivos que no son mutuamente excluyentes: control de frecuencia cardíaca, corrección de alteraciones del ritmo cardíaco y prevención de eventos tromboembólicos.
Se prestará atención aquí al tratamiento antitrombótico, para el manejo práctico de las drogas anticoagulantes.
La indicación del tratamiento anticoagulante en pacientes con fibrilación auricular y alto riesgo de ictus. Es necesario y fundamental establecer el riesgo de embolia o hemorragia individual sopesando, por tanto, el riesgo-beneficio para cada paciente según los parámetros analizados.
En esta toma de decisiones, no sólo hay que tener en cuenta la situación clínica del paciente (edad, enfermedades previas, etc.), que determinará el riesgo basal, sino también los factores personales relacionados con las preferencias de éste y los logísticos relativos al cumplimiento del tratamiento y el acceso a su control.
Dr. Julio Guillén